Capítulo XXVIII: Adversidad y dificultades te hacen más fuerte

Los contratiempos que necesariamente nos brotarán en nuestro camino de perseverancia hacia los objetivos, nos hacen más fuertes, y los necesitamos para poder vencer estas resistencias y así medir nuestras fuerzas y verificar que estamos a la altura, con sencillez y sin creérnoslo demasiado.

Para ello, el entusiasmo es algo que derrumba todo: entusiasmo en griego significa que los dioses hablan dentro de ti. "Pocas cosas suenan tan bien como ésa", pensó Z. "Yo soy hombre con entusiasmo. Lo que necesitamos para ser felices en la vida son cosas que despiertan nuestro entusiasmo. La perseverancia, la paciencia y el tiempo son siempre más poderosos que la rapidez la fuerza o el apasionamiento."

Adversidad y contratiempos son necesarios, pues nos hacen más fuertes. Z trató de recordar el pasaje de la tempestad en La Odisea, en que Ulises se dirige a sus compañeros:

"Sé fuerte" era el mensaje de su padre que mejor y más veces recordaba. Z había sido corredor de fondo en sus años jóvenes y sabía lo que se sufre en una carrera y la disciplina física y mental que requiere. "Dios nos da las nueces, pero no nos las casca", decía un refrán alemán. Pero a Z le gustaba más una frase de Shakespeare que decía algo parecido al consejo de su padre: "Soy una especie de cáscara dura y lo seguiré siendo."

Hay que estar a la altura de las circunstancias y entrenarse adecuadamente. Nuestro peor enemigo somos nosotros mismos y somos nosotros quienes marcamos nuestras propias limitaciones. Trataré de no olvidar nunca que el auténtico camino del triunfo son la adversidad y las dificultades. No me arrugaré ante ellas, pues ellas son las resistencias que ponen a prueba mis fuerzas y a las que hay que vencer. "Sé fuerte y sé especie de cáscara dura, y sigue siéndolo siempre. Si en algo tienes que destacar, destaca en eso." Todos somos continuamente probados en las adversidades y no siempre las superamos. El no salir a veces de ellas o el no superarlas no es ningún mal tampoco. Al contrario, es quizá una de las pocas formas que tenemos los humanos de adquirir conocimiento y de aprender de la experiencia. Prácticamente nunca podemos escoger el momento ni el lugar donde somos sometidos a las pruebas más importantes de nuestra vida. A veces, ni sabemos la prueba, pensaba Z. Por eso, lo más importante no es tratar de adivinar ni el contenido de la prueba, ni el momento ni el lugar. No hace falta copiarse el examen. Lo importante es tratar de estar en buena forma. Es como tratar de entrenarse eficazmente con la incertidumbre y con las paradojas en vez de tratar de adivinarlas o de resolverlas.

Cada martes te invito a compartir las vivencias y experiencias de nuestro personaje, Z, en la sección "Mejorar tu vida". - José Medina, Presidente de Odgers Berndtson España y Portugal

Remad fuerte, valientes compañeros. El viento que azota nuestro rostro es el mismo que impulsa nuestras velas hacia Ítaca la grande. La lluvia que hiere nuestro torso, cual dardos afilados, es la misma que bañaba nuestro cuerpo en la arena dorada de la playa. No es tarde para hallar un nuevo mundo. Remad fuerte entre las olas, pues es nuestro propósito navegar más allá del horizonte hasta llegar donde el sol abraza al mar y a las estrellas. Si el músculo flaquea serán nuestros heroicos corazones, cansados con el tiempo mas fuertes en valor, que seguirán buscando, remando sin cesar, sin rendirse, hasta llegar a Ítaca la Grande, Ítaca la nuestra, Ítaca de todos.

Homero