Capítulo XXVI: Vence a la Pereza. Sé Diligente

No a la procastinidad: aprende a actuar y a tomar decisiones operativas

Aquella mañana Z se sentía algo cansado y perezoso para iniciar la marcha. El día estaba nublado y desapacible, y no invitaba especialmente a un paseo por la playa.

Aunque dudó algo al principio, decidió hacer la marcha, como cada día. Su criterio de toma de decisiones prácticas en la vida era a veces muy simple. Frecuentemente, ante la opción "A" o "B", decidía pensando "cómo me siento si hago "A" o si hago "B", y obtenía casi siempre una buena respuesta. En otras ocasiones, como en ésta, pensaba "qué es mejor, ésta o la contraria", y optó por hacer la marcha. Otro criterio que aplicaba era "¿Hago esto y no lo otro porque es lo que debo hacer o porque opto por la ley del mínimo esfuerzo y por la inercia?". Eran criterios, probablemente muy simples para cualquiera, pero para él sumamente útiles, y le ayudaban a perseverar en sus tareas.

El mundo y la vida están llenos de grandes planes que después no se cumplen.
"D'il dire al fare chè di mezzo il mare" dicen en Italia.

Z sabía que lo realmente difícil es hacer las cosas, no sólo pensarlas. El mundo está lleno de pensadores y de grandes ideas que terminan en nada.

Z era perseverante en las cosas que realmente le importaban.

Hay que perseverar en las pequeñas etapas que componen un proyecto, con convicción y confianza, con optimismo, entusiasmo y valentía, con la certeza de que, al lograr los resultados, salimos fortalecidos y reforzados. Es algo tanto emocional como racional: la convicción ya pesa más que el 50% de nuestro cociente intelectual.

Valentía, perseverancia y entusiasmo van indisolublemente unidos. Suponen optimismo y convicción de que se van a lograr los objetivos y resultados.

Era también muy importante saber gratificarse con los pequeños logros alcanzados, a fin de perseverar en la misma actitud. Dudas y titubeos, que hacen perder tiempo, son obstáculos inútiles que nos inmovilizan y bloquean, frenando nuestro progreso.

La perseverancia es probablemente la cualidad que más diferencia a unas personas de otras. La perseverancia es la convicción hacia el éxito y la sencillez y satisfacción ante el éxito del proyecto. La perseverancia nunca permite llamar fracaso a un intento fallido. Es una prueba, una experiencia y un e aprendizaje hacia el acierto. El aparente fallo o fracaso de hoy es la semilla del éxito del mañana. Cuando otros abandonan, el perseverante sigue, pues siempre está lleno de confianza, optimismo y convicción.

Cada martes te invito a compartir las vivencias y experiencias de nuestro personaje, Z, en la sección "Mejorar tu vida". - José Medina, Presidente de Odgers Berndtson España y Portugal