Z pensaba que si uno comete errores, a veces por ser excesivamente espontáneo, tiene que saber rectificarlos con la misma espontaneidad, de forma sincera y algo más inteligente. No se trata de hincarse de rodillas en el suelo ante el presunto ofendido solicitando su perdón, humillándose ante el otro. El pedir perdón es algo tan molesto para el solicitante como, en mi opinión, sobre todo, para el "perdonante".
Se trata, simplemente de disculparse, como más o menos hizo Z: "Quiero decirte que me siento mal por lo que he hecho/dicho, y creo que estaba equivocado. Por eso quiero manifestártelo y pedirte disculpas."
Este reconocimiento es mucho más suave, pero igual de potente, y sobre todo, que no obliga al "ofendido" a conceder su perdón al ofensor. Muy al contrario, se le abre una oportunidad de ser generoso y magnánimo por su propia opción, y terminará por quitar importancia al hecho y sabiendo perdonar libremente el desvarío o error del otro, sin que se le solicite de forma compulsiva.