Capítulo XVIII: Nunca Te Enfades: Adiós a la Ira

Una tarde de tenis

Aquella tarde, Z jugó una hora al tenis con su hijo y probablemente no era de los días en que Jorge estaba más afortunado en su juego. A la mitad del partido, Z estaba extenuado, pues había corrido por la mañana y estaba exhausto, dedicado todo el tiempo a recoger las bolas que, a veces, Jorge le mandaba a lugares imposibles. Recordó uno de los primeros días de tenis en que él, furioso ante las bolas lejanas que le mandaba Jorge, estalló en furia mandándolas él también mal y diciendo: "¡Mira, así es como tú me estás mandando las bolas desde hace media hora!"


La tarde aquella terminó mal y ambos volvieron a casa de muy mal humor. En esta ocasión, Z decidió que no iba a pasar lo mismo. Haciendo un esfuerzo, supo aprovechar los rasgos más generosos de su hijo y le comentó: “Bueno, hoy estoy bastante cansado y no llego a la mitad de las bolas. Si te parece, podemos entrenar la volea; primero yo, diez y luego tú, otras diez, a ver cuántas pegamos bien. Después, vamos sacando cada uno un juego hasta terminar la hora. Así puedo descansar algo. ¿Te vale?”

La segunda parte fue muy distinta y el tenis acabó muy bien con el cambio de ritmo. Z se sintió muy satisfecho por haberse negado a enfurecerse como la otra vez y haber sido capaz de reconstruir y reconducir la situación en beneficio de su hijo y del suyo propio.


Z pensó que había que estar atento en muchas situaciones para no dejarse arrastrar por la ira y así poder dominar la situación, en vez de ser dominado por ella. La sindéresis de Gracián. Al final, sintió el placer de oír decir a su hijo: “Papá, hoy hemos empezado el partido mal, pero lo hemos acabado muy bien, no como el otro día.”

La capacidad de transformar la ira en compartir, en un ejercicio de flexibilidad, sin grandes concesiones ni sacrificios, era una disciplina en la que Z tenía que ejercitarse continuamente para transformarla en un hábito. “Esto nos pasa a todos”, pensó. Era una capacidad para la que estaba muy bien dotado, si sabía y era capaz de encauzar su talante no visceral, pero sí apasionado. Recordó un viejo refrán alemán que decía, más o menos: “No nos han dado a cada uno un rostro hermoso, pero una cara sonriente sí está al alcance de todos. Todos podemos tenerla.”

La alegría y el buen talante rompen todas las barreras, derrumban todas las murallas y, sobre todo, me hacen sentir más feliz. Hay que mantener un “adiós a la ira y al enfado” de forma permanente. Los resultados son espectaculares y las gratificaciones que genera son una energía que mantiene permanente la actitud de estar siempre de buen humor para poder hacer el bien a los demás y, a través de ellos, a nosotros mismos. Es un refuerzo circular, una reacción en cadena que se mantiene sola. En todos los ámbitos de la vida.


A Z le gustaba mucho la frase de un conocido suyo, persona de muy buen talante y encantador: “conmigo es muy difícil enfadarse”. Tenía toda la razón. Jamás le había visto caer en la trampa del enfado. Ninguna de estas situaciones le podía. Z decidió, después de sus experiencias de éxito en no caer en el enfado, que ya no tendría tiempo ni disposición para enfadarse con nadie, y mucho menos con seres queridos.

Z decidió llevar una contabilidad particular muy sencilla, al final de cada día, que recogiera con un simple signo + las veces que ese día había evitado el enfado, y con un signo – las ocasiones en que cayó en la trampa de la ira. A partir de entonces y tratando de ser objetivo, tendiendo a riguroso, Z intentó obtener un balance positivo de cada día y cada semana.

Cualquier enfado empeora y deteriora la comunicación y la situación con el otro. Al mismo tiempo, estamos mostrando a los demás nuestras fisuras, deficiencias e incapacidad de dirimir positivamente con un contratiempo o con la distinta forma de ser del otro. El dominio de emociones negativas y el aplomo ante situaciones no deseadas, una buena estructura de personalidad, “tener buena pasta”, nos hace más fuertes, más seguros y maduros y más corteses y afables con los demás.

Cada martes te invito a compartir las vivencias y experiencias de nuestro personaje, Z, en la sección "Mejorar tu vida". - José Medina, Presidente de Odgers Berndtson España y Portugal