Capítulo XVII: Lo Malo de lo Bueno y al Revés: la Danza de los Siete Velos sobre el Mar

Otra noche en que la luna llena de Agosto apareció sobre el mar, soplaba un viento suave de poniente. Las olas, mansas, venían del Estrecho, casi perpendiculares a la línea ancha de luz plateada que la luna reflejaba sobre el agua. De forma mágica, las olas parecían transformar el rielar de la luna en una eterna y ondulante danza de los siete velos, bailada por una incansable odalisca. En su ir y venir y en sus evoluciones, ésta no cesaba de soltar los innumerables velos que cubrían su cuerpo, en un continuo y voluptuoso movimiento, flotando y bailando con las olas. A veces, en su danza, la hermosa odalisca se tornaba pérfida y parecía transformarse en una malvada serpiente que, saliendo de su cesto, imitaba y repetía las mismas evoluciones.


Z pensó que todo lo hermoso y fascinante siempre viene acompañado de su contrario, de algo inquietante. Lo que te trae lo bueno te trae lo malo, y al revés. Recordó una frase de Cervantes en la que decía que cuando las desventuras y desasosiegos te abrumen y duren mucho tiempo, no te entristezcas, sino, al contrario, alégrate, porque males y bienes se suceden en forma de pleamares y de bajamares, así que, cuando duran mucho, es señal de que van a acabar pronto.

Sin olvidarse de la serpiente, Z prefirió disfrutar de las evoluciones voluptuosas de la odalisca en su danza de los siete velos.


Cada martes te invito a compartir las vivencias y experiencias de nuestro personaje, Z, en la sección "Mejorar tu vida". - José Medina, Presidente de Odgers Berndtson España y Portugal