El asentamiento de Pinar del Rey se halla cercano a San Roque, y el de Jimena de la Frontera en la ladera de un pico montañoso donde se asienta el espectacular castillo que domina el pueblo, junto al río Hozgarganta. Buscando con cuidado y con atención, Z, Jesús y Jorge hallaron muchos restos de los instrumentos que el hombre paleolítico usaba en su quehacer diario para cortar o rasgar pieles, para su vestimenta y cobijo.
Z era el menos hábil en identificar las piezas dentro del trío, donde Jorge era el máximo descubridor y Jesús el experto que dictaminaba la valía de la pieza hallada. Dentro de la búsqueda, Z quedaba a veces distraído, absorto, pensando cómo sería la vida de aquellos humanos diez mil años atrás. ¡Cuántos intentos fallidos y cuántas lascas tuvo que probar y descartar el hombre paleolítico que había fabricado aquella cuchilla, para moldear los dientes de sierra y lograr afilarlos, y para hacer el orificio de aquel instrumento que quedó allí durante diez mil años!