En medio de su trabajo, Z observó de pronto que en el salón de la residencia, entraba todo el consejo de administración de la compañía, todos elegantemente vestidos. El salón era la única salida para Z desde la terraza, salvo que decidiera saltar por un tejado al jardín, conducta que, en caso de ser vista, parecería muy rara. Decidió, pues, seguir en su trabajo, algo preocupado por lo anómalo de su situación y de su indumentaria. Al poco, como Z temía, el presidente y máximo ejecutivo y accionista de la compañía lo vio en la terraza y salió, dirigiéndose a él cortésmente.
- "Perdone, pero ¿quién es usted? ¿Qué está haciendo aquí en un sábado por la tarde?"
- "Bueno, mi nombre es Z y trabajo en el departamento de Estudios y Sistemas, y, como no tenía nada especial que hacer, me quedé aquí en la terraza para revisar estos diagramas de flujo. Disculpe que esté en bañador. Como pensaba que no había nadie en la residencia..."
- "A ver, déjeme que vea algo de lo que usted está haciendo...", dijo el presidente, acercándose al tablero y mirando detenidamente los diagramas.
- "...Pero si usted quiere, yo me retiro inmediatamente para no perturbarles. No lo he hecho antes por mi indumentaria, pues no me parecía adecuado...", siguió, un tanto confuso Z.
El presidente levantó la cabeza del tablero y respondió, serio y cortés:
- "No, no, de ninguna manera. Siga usted en su trabajo. Somos nosotros los que nos vamos a ir en seguida, pues hemos venido aquí por casualidad y a conversar brevemente. ¿Cómo dijo usted que se llamaba?"
- "Mi nombre es Z."