Capítulo IV: Mejora lo que anda mal

Al día siguiente, durante su marcha por la playa, Z recordó que, por puro instinto, y sin relación, al menos consciente, con su proyecto actual, durante el último año, había trabajado con éxito en la mejora de algunos de los hábitos autodestructivos que había ido enumerando el día anterior. Decidió seguir vigilándolos para controlarlos y corregirlos.


1. Compartía más tiempo con la familia. Sabía que, en días de trabajo, sólo podía hacerlo de 8 a 8.30, en el desayuno y desde las 8.30 de la noche hasta las 11, hora en que Jorge se iba a dormir.


2. La TV era su primer enemigo, y también de su familia. Antes le dedicaban dos o tres horas al día. Ahora la veían mucho menos. Aún así, estaría atento a usarla menos todavía.

3. Antes, Z disfrutaba, a veces demasiado, de la comida y la bebida, pero ahora estaba atento a no cometer excesos. Su colesterol y peso habían mejorado.

4. Aunque apenas fumaba, ahora lo limitaba a uno o dos cigarrillos al día (más bien a la noche). Antes, muchos los fumaba por inercia o por compulsividad y presión en el trabajo.


5. Ahora no se levantaba tan tarde los fines de semana, pues se sentía mejor madrugando para hacer deporte sábados o domingos por la mañana.

6. También ahora usaba siempre el cinturón de seguridad, aun en los trayectos más cortos en ciudad, cosa que antes sólo hacía en viajes largos.


7. También, como rutina, hacía a pie en ciudad cualquier distancia inferior a 1-2 km., a no ser que lloviera mucho. Si la lluvia era suave, disfrutaba de ella andando, cubierto con un gran paraguas. Antes casi siempre hacía el camino en taxi, por las malvadas prisas.

8. Igualmente, había comenzado a subir andando hasta alturas de 3-4 pisos.

9. Asimismo, se había hecho el chequeo médico que tenía pendiente hacía más de un año.


10. Procuraba no enfadarse ni perder la paciencia, ejercitándose en contar hasta diez.

11. Escuchaba más a los demás.

12. Trataba de estar alegre y de buen talante, y aprovechaba cualquier momento para mostrar su optimismo, sentido del humor y reír con los demás.


Desde hacía algún tiempo Z había descubierto que reducir y empezar a dominar un hábito autodestructivo ayudaba a mejorar y a sustituirlo por el hábito constructivo opuesto. Por ejemplo, reducir el tiempo de ver TV facilitaba la conversación y comunicación entre los miembros de la familia.

La sustitución de un hábito negativo por uno positivo pasaba, poco a poco, de ser una disciplina a ser un placer. Corregir poco a poco hábitos autodestructivos proporcionaba una satisfacción mucho mayor de lo que Z había imaginado antes, y no eran tareas difíciles de llevar a cabo. Así pues, iría trabajando poco a poco los restantes hábitos autodestructivos y mejorando en cada uno de ellos.

“La eliminación de un hábito autodestructivo y la integración de uno nuevo te hace, poco a poco, ir teniendo una nueva visión de ti mismo y de la vida, mucho mejor que la que tenías antes”, pensó Z. “Te beneficia y, al mismo tiempo, te sientes más seguro”.

Cada martes te invito a compartir las vivencias y experiencias de nuestro personaje, Z, en la sección "Mejorar tu vida". - José Medina, Presidente de Odgers Berndtson España y Portugal