Capítulo II: Descubre tus Cualidades

Algunas cualidades o puntos fuertes propios pueden ser claves importantes para nuestros propósitos de mejora y para ser mejores y más felices, pensó Z. Son cualidades no sólo detectadas por nosotros, sino también reconocidas por quienes mejor nos conocen: mujer, hijos, familiares y amigos. Estas pueden ser, entre otras:


1. Ser optimista, positivo y valiente ante dificultades y contratiempos, convicción de que siempre se puede influir positivamente en los eventos y en el contexto. Ver más oportunidades que problemas y que cada problema tiene solución, en vez de al revés.


2. Actitud abierta, nada defensiva, receptiva a la opinión externa. No es ser influenciable, sino estar abierto al punto de vista de otros, recibir y aceptar gustoso la crítica externa. Es instinto humano de mejora. Por ejemplo, identificar y reconocer zonas erróneas y hábitos autodestructivos para eliminarlos.


3. Perseverancia, tenacidad, disciplina, constancia, inasequibilidad al desaliento, fuerza de voluntad, ser “corredor de fondo”, “incombustible”. El “no abandonar a la primera” diferencia mucho a unas personas de otras.


4. Autoconocimiento y autoestima. Es clave partir de un buen conocimiento de puntos fuertes y débiles para fortalecer los primeros y proteger las fisuras de los segundos. Además, hay que seguir conociéndose y descubrir cosas nuevas en uno mismo y estar también a gusto con uno mismo. Recordó una frase de Audrey Hepburn: “Sólo he comenzado a ser feliz desde que decidí aceptarme”.


5. Sinceridad conmigo mismo y con los demás, bondad, nobleza y disposición a establecer relaciones claras, transparentes, de colaboración y de mutua ayuda con los demás. Una de las principales dificultades del directivo y de cualquier persona en general no es sólo la soledad, sino la dificultad de obtener “feed back” válido de los demás. En esto, la sinceridad propia y de los otros es una base en que podemos apoyarnos.


6. Reconocer, reparar errores y reconstruir: saber hacerlo de forma positiva. La frase “reconozco que he cometido un error y quiero disculparme por ello” desarma por completo al supuestamente ofendido y reconstruye la relación. Es otra poderosa fuente de mejora, crecimiento y desarrollo personal.


7. Dominio de emociones, aplomo, no perder los papeles, no enfadarse fácilmente, poder ser apasionado, pero no visceral. Gobernar las propias emociones y pasiones, en vez de ser empujado por ellas y servirlas.


8. Compromiso, solidaridad, dedicación y acción, responsabilidad, dar cuentas. Hacer lo que dije que iba a hacer. Repartir trigo además de predicar. Personas que, al serles encargado un proyecto, uno puede estar tranquilo de que se cumplirá, personas en quien se puede confiar, son personas de alto compromiso. Es una cualidad de muy alto valor, un pilar muy firme.


9. Curiosidad, interés por diversidad de cosas. A veces, los puntos de desconocimiento o ignorancia los convertimos en puntos de aprendizaje, de crecimiento y de desarrollo. Las personas con diversidad de intereses afrontan las dificultades con mayor fortaleza y buscan alternativas para resolver mejor sus problemas.


10. Mejora continua. Las cosas no son buenas o malas. Simplemente se pueden mejorar. Esta actitud, casi instinto, existe en todo ser humano, la tenemos todos. Es el “kaizen” japonés, practicar la mejora permanente. Z repetía frecuentemente: “cualquier organización no aguanta una revisión, y aún menos todavía si es una consultoría”. Se puede mejorar en todo.


11. Crear hábitos. Los hábitos son los cimientos más sólidos para empezar a construir. Crear, fortalecer e integrar un hábito es transformar la disciplina en placer, autoconfianza y felicidad. Es algo que sólo los humanos poseemos mucho más de lo que pensamos. Está al alcance de cualquiera empezar por aquí.

Z recordaba la frase de la película “El Padrino III” en la que el Cardenal le dice a Corleone: “La integración de un hábito, hijo mío, te hace tener una concepción diferente del mundo y de la vida”.


12. Saber organizarse: hay personas que saben organizarse muy bien, mejor que otras. Parecen tener tiempo para casi todo: para trabajar, estudiar, hacer deporte, salir con amigos, divertirse y atender otros deberes. El saber organizarse no está reñido con sentirse a gusto y bien ante el caos y el desorden.


13. Emulación: admiración y aprecio por las capacidades de otros. Querer tenerlas también. No se trata de copiarlas al pie de la letra, sino de integrarlas en nuestra gama de comportamientos. Emulación es lo contrario de envidia, que es el pesar por el bien ajeno.


14.Ser humilde: lo contrario de prepotente. No “tenérselo creído”. La prepotencia es siempre un signo de debilidad. La humildad es una fortaleza desde la que se crece en la vida. La humildad con el superior es deber, con el colega es cortesía, y con el subordinado, nobleza.


15. Etc. Y así, otras muchas.


¡Excelente! Algunos de estos podrían ser los posibles puntos de partida. Por ejemplo, para empezar a mejorar podría comenzar con 1. Optimismo y valentía, 2. Actitud abierta, y 3. Perseverancia. Exploraría también áreas de mejora, cosas que se pueden hacer mejor; hábitos negativos, zonas oscuras, que me perjudican y que puedo empezar a corregir. Trataría también de aprovechar mejor el tiempo, madrugar, desarrollar hábitos positivos... Vería después por dónde seguir. Al andar se hace el camino.

Z se propuso también recordar experiencias de su pasado que le ayudaron en su vida a descubrir capacidades que después puso en juego y procuró fortalecer y desarrollar. Igualmente exploraría sus errores para tratar de aprender de la experiencia. Trabajaría así con su pasado y su presente juntos para mejorar su futuro.


Cada martes te invito a compartir las vivencias y experiencias de nuestro personaje, Z, en la sección "Mejorar tu vida". - José Medina, Presidente de Odgers Berndtson España y Portugal