“Otra vez: el espíritu va más rápido que el cuerpo y salta de la sombra”, pensó Z, que siguió mirando la luz del sol en el mar, dispersa en miles de reflejos. De pronto, dijo en voz alta: “VOY A MEJORAR MI VIDA”, sorprendiéndose él mismo de lo que había dicho. “No sé cómo, pero voy a mejorar mi vida y voy a ser más feliz en muchos aspectos. Lo repetiré una y mil veces, siempre, lo tendré fijo en mi mente y lo conjugaré en 1ª, 2ª y 3ª persona: yo, Z, voy a mejorar mi vida y ser más feliz; yo, Z, voy a ser más agradable y cariñoso con mi mujer; tú, Z, vas a jugar más con tu hijo; él, Z, se va a llevar mejor con su gente en el trabajo, y así voy a seguir sin parar.”