Otra vez, años después, trabajando en un proyecto en la universidad de Stirling, la ciudad de la famosa batalla, en Escocia, Z vio por primera vez en su vida el vuelo mágico de un cisne, que nadaba a lo largo del río Forth. De pronto, todo fue un estruendo de estampidos consecutivos: eran las alas del cisne, despegando del agua y batiendo el aire, entre mil graznidos de una bandada de patos aterrados. Sintió que era él, levantando el vuelo al abandonar la escuela de negocios donde trabajaba, como así sucedió poco después, confirmando sus intuiciones.