Así hizo Z, y rápidamente se reunió con la familia, sin sentimiento de frustración por no haber completado lo que tenía que hacer y sin sentimiento de culpa por no estar con los demás en el desayuno. “Aquí y ahora”, Z empezó por sentirse mejor consigo mismo y también haciendo sentirse mejor a su familia. Esto le dio ánimo y moral. “He ganado el primer juego del partido de tenis”, pensó. “Buen comienzo, y hay que seguir, hasta encarrilar el partido y ganarlo, ya sea en tres o en cinco sets”.
La luz del sol brillaba en sus ojos, la decisión en su espíritu y la convicción en su corazón.
“Cada día mi vida va a mejorar más, en todos los aspectos posibles, y voy a ser más feliz. Voy a ser valiente y a dar un paso adelante y voy a seguir andando mi camino y mi viaje, en busca de ser cada vez mejor”, se dijo a sí mismo Z, convencido.