"El día a día nos come". Se lo oímos con frecuencia a cualquier directivo. Nuestro trabajo en la empresa es un río de tareas, reuniones, viajes y horas de dedicación que deja poco remanso para levantar la cabeza y ver hacia dónde remamos.
Hay, sin embargo, algunas preguntas, simples y hasta inocentes, que nos llegan a veces, consciente o inconscientemente, y que suelen quedar sin respuesta. No se las hacemos a los demás, sino a nosotros mismos, como todas las preguntas importantes de la vida.
Si no tenemos respuesta satisfactoria en alguna de estas preguntas, hay que hacer una revisión y actuar, para evitar efectos colaterales. Trabajo, carrera, familia, vida y felicidad, todas relacionadas y en ecología, son áreas demasiado importantes como para dejar que sean otros quienes las manejen.