
Proponemos para retener el talento una docena de recomendaciones basadas en los valores personales, el liderazgo, la confianza y en conseguir la implicación de las personas en el proyecto.
Hace años fuimos testigos de una emergencia en una planta industrial en la que se produjo un incendio con varias explosiones. El accidente ocasionó la muerte de un operario y dio lugar al comportamiento heroico de varios trabajadores. Alguno de ellos se jugó la vida en el trance. Al cabo de unos días, varios de los implicados recibieron, en un sobre aparte, una mensualidad extra como premio a su comportamiento. Uno de ellos nos comentó: "Lo que hemos hecho no tiene nada que ver con el dinero y eso que lo necesito. En vez de darnos el sobre, el director podría haber bajado a darnos la mano."
Los humanos, que en el mundo de hoy tenemos, además del derecho, casi el privilegio de trabajar, recibimos dos tipos de salario: el salario material o económico y el salario emocional. El primero consiste, a veces, en dar un sobre con la paga o en hacer una transferencia a nuestra cuenta bancaria. El segundo consiste, unas veces, en extender la mano en señal de reconocimiento por una labor o proyecto realizados y, las más, en hacer una transferencia o abrir una línea de crédito en nuestra cuenta corriente emocional. Esta cuenta no funciona con dinero. En lo único que se parece a la cuenta bancaria es en que el saldo debe ser positivo y los ingresos han de superar a los reintegros.
La cuenta corriente emocional está formada por una serie de intangibles que no se miden fácilmente, pero que al final determinan que las organizaciones funcionen o no funcionen. Estos intangibles son fundamentalmente: la confianza en la empresa y en el proyecto, el liderazgo motivador y su integridad. Esta amalgama es la base del contrato psicológico y del compromiso e implicación de las personas en el proyecto y en los objetivos para lograr resultados y aportar valor. Es la semilla que hace crecer el talento y el aprendizaje organizativo. En ella reside lo más valioso que las personas pueden aportar a la empresa y que sólo dan si quieren. Es, por tanto, algo que ni se compra ni se vende y que pertenece a la persona. Es lo que cada vez más va a diferenciar a las empresas excelentes de las que no lo son.
La misión básica del liderazgo consiste, pues, en gestionar la confianza, la implicación y el compromiso con el proyecto, liberando y poniendo en juego las más altas capacidades de las personas, satisfaciendo sus necesidades de desarrollo y autorrealización y alineándolas a los objetivos de la organización.
¿Qué medidas concretas podemos llevar a cabo para el diseño eficaz de un salario emocional capaz de desarrollar y retener eficazmente el talento? Retener a las personas consiste mucho más en imaginación y sensibilidad que en dinero y en técnicas de retención. Consiste mucho más en valores personales que en tecnología y diseño.
Estas medidas son:
La relación no es exhaustiva. Si echas de menos alguna medida, añádela como otro componente de tu propio salario emocional.
Todos los humanos somos espíritus hambrientos que permanentemente buscamos un sentido a nuestro trabajo y a nuestra vida. Necesitamos todo eso tanto como el pan de cada día y como el aire que inspiramos trece veces por minuto, como una vez dijo Gabriel Celaya.
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