
Iniciamos esta etapa de "Executive Search" con algunas reflexiones sobre nuestra profesión y tarea. Quisiéramos aportar algo de aire fresco y brisa que soplara y barriera alguna hojarasca de convencionalismos, estereotipos y hasta frivolidades sobre nuestro trabajo. Probablemente a ello contribuimos a veces los propios profesionales. Con frecuencia, las necesidades de reconocimiento, el ego y el narciso nos mueven y empujan, hasta que nos pueden. "Deja ya de probarte y de compararte con los demás, y sé más tú mismo", decía Séneca.

Una de nuestras mayores contradicciones en la vida tiene lugar entre el ego y la esencia. El ego es la búsqueda de la aprobación de los demás. La esencia consiste simplemente en ser uno mismo. Ella es la que tiene que dirigir al ego y no al revés. Aunque parezca frase lapidaria, la diferencia entre un buen candidato y uno malo reside en un buen balance entre un ego eternamente hambriento y una esencia serena, tranquila y perseverante. Ayudar a la gente en su carrera es traerles su ego y su esencia a su mundo consciente.
Lo más importante en cualquier profesión es disfrutar y aprender con la tarea, ver el sentido del propio trabajo y su utilidad como servicio al cliente, sea en Agricultura, Industria o Servicios, o trabajando con cosas, datos y números, o personas. Distintos tipos y perfiles de profesionales, con sus capacidades e intereses, se sienten atraídos por alguno de estos ámbitos.
En Búsqueda de Directivos no sólo es una suerte trabajar con personas, sino sobre todo con la parte más exquisita y valiosa de ellas, que es su talento, motivos, intereses y valores en sus carreras y vida.

Nuestra misión básica consiste en identificar y facilitar el trasvase del talento directivo hacia donde mejor se puede aprovechar y desarrollar, integrándolo eficazmente en la cultura, estrategia y objetivos de nuestras empresas clientes.
Lo que se puede aportar y aprender en nuestra profesión es inmenso. Siempre hemos mencionado la ecuación de aportar + aprender = consolidar + crecer. No se puede aportar sin aprender, y viceversa, como tampoco se crece sin consolidar cosas. Todas van juntas, en ecología.
Nuestra profesión tiene mucho de ciencia y, desde luego, de experiencia de "management", con algún destilado de Escuela de Negocios. Pero es también arte, sensibilidad, curiosidad, intuición y humanismo. Menos apariencias, misterios, "poses" y máscaras de cartón-piedra, y más naturalidad, espontaneidad, frescura e inocencia, como nos recuerda León Felipe:
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo… Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo, ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos para que nunca recemos como el sacristán los rezos, ni como el cómico viejo digamos los versos.
Si algún día llegamos a ser maestros y artistas en algo, es porque nunca hemos dejado de ser aprendices y de ser niños.