
Hay, al menos, once características del líder excelente que le transcienden. Van más allá de su personalidad, perfil o estilo de liderazgo y quedan plasmadas en la empresa. Son huellas, resultados concretos y palpables, que deja o no deja la persona en la organización, tras su paso por ella, y que diferencian al líder excelente del mediano o meramente adecuado.



Estas once características, sin descartar quizás alguna otra, acompañan siempre a los grandes líderes en su paso por la empresa y en la huella que dejan.