La palabra cazatalentos es desafortunada. El talento no se caza, ni se compra ni se vende. Lo mejor que podemos dar los humanos sólo lo damos libremente, si queremos.
Nuestra tarea consiste en facilitar el trasvase del talento directivo hacia donde mejor se puede aprovechar y desarrollar. Este talento sólo pertenece a la persona, que, al final, es quien decide libremente.
Hay pautas o virtudes que se aprenden y contribuyen al éxito de una búsqueda. Como cualquier experiencia, son más fáciles de describir que de asimilar y aplicar: