Recientemente, con el dueño de una bodega cliente estuve disfrutando de varios vinos, no muy conocidos, pero de excelente sabor, cuerpo y aroma. Con sencillez me aclaraba: "El mejor vino de todos es el que más le gusta a usted en ese momento. El vino, y tantas otras cosas en la vida, tienen que decirnos algo; si no, no valen la pena".
Una película, una obra de teatro, una pieza musical o una ópera tienen que decirnos algo para sentirlas y disfrutarlas. Para ello hay que tener criterio sobre lo que nos gusta o no, siendo auténticos con nosotros mismos, asumiendo nuestra ignorancia o desconocimiento del tema y estando abiertos a aprender y entender mejor lo que ignoramos.
También en la carrera profesional, el criterio sobre nuestro ajuste a un puesto o proyecto es de importancia clave para el éxito o fracaso. Hay que saber alinear nuestras capacidades, intereses y valores con las características, retos y riesgos del proyecto para que el reto sea alcanzable y satisfaga nuestras metas y necesidades, y el riesgo sea calculado y medido: ni un salto en el vacío ni una mediocridad. Es frecuente oír a un directivo: "Es que no me veo a mí mismo en esta empresa o en este proyecto en un futuro...."